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DESPEÑAPERROS (JAÉN): LA BATALLA DE LAS NAVAS DE TOLOSA

LAS NAVAS DE TOLOSA.
PANORAMA SENDERISTA DE UNA BATALLA (1/6)


Inicio, con esta entrada, una serie de seis dedicada a la batalla de las Navas de Tolosa. Ahora que se celebran 800 años de aquella matanza, típica de como resolvían las cosas en la época medieval, alentada - como no - por los rectores de las creencias religiosas de uno y otro bando, es el momento de recordarla. Tal vez sirviera de algo, como opina un conocido y famoso columnista actual, otrora reportero empedernido de primera línea de fuego,


"..., es posible que, gracias a aquello,
mi hija no lleve hoy velo cuando sale a la calle, ..."

Bien, dejemos aquí esta reflexión porque avanzar sería derrapar en política y esto va de ANDAR.


Creo que se ha abusado a mi juicio de parafernalia con poco significado, me refiero a juras de bandera, recreaciones a capa y espada,... Sin embargo, he echado en falta actividades que sirvan no tanto para difundir las diferentes versiones histórico - novelescas de la contienda como para reunir a los historiadores e investigadores en un marco congresual y sentarlos para que se pongan de acuerdo (sí es posible).


En fin, en lo que me toca he intentado, tras dos intentos infructuosos anteriores poner camino a la historia (aunque otros ya lo habían hecho antes) y darlo a conocer a quienes conozco y tienen la afición del coyote y el correcaminos (ya sabéis, mic-mic,...). Despeñaperros lo merece, me dio la oportunidad de aficionarme a la montaña cómodamente.


Personalmente desearía para Despeñaperros más sendas y menos pistas, senderos homologados, que  algunos senderos fundamentales se recuperan. Seguiré por Despeñaperros aprendiendo y dando a conocer este lujo de espacio natural que tenemos tan accesible y cercano en nuestra provincia. Es lo que me toca.

De la batalla, por tanto, inicio con este una serie de seis episodios (amenazo con que alguno más caerá) titulado "Panorama Senderista de una Batalla".  El que nos ocupa, lo compartí y lo dedico al club de Senderismo El Camino, de Beas de Segura, grandes ruteros (mayoritariamente RUTERAS) y mejores personas que me han permitido disfrutar con ellos buenos momentos. 







PROLEGÓMENOS

No buscamos con esta ruta la gesta semialpina, ni penetrar en lugares recónditos e intransitables para la mayoría de los mortales. Circularemos por caminos ancestrales, caminos que sirvieron hasta finales del S. XVIII para comunicar Castilla y Andalucía. Iberos, romanos, árabes,...ilustres viajeros dan cuenta en sus escritos de la existencia del vetusto camino del Muradal (el que atraviesa el muro de Sierra Morena) y del, en exceso ensalzado pero también transitado, camino del puerto Rey.





Hasta que el ingeniero francés Carlos Lemaur cumple el encargo de la corona y logra abrir el actual desfiladero de Despeñaperros, estos fueron los caminos que cruzaban la desolada, desierta y peligrosa Sierra Morena. Ni el significativo hecho de que fuera atravesado por todo un ejercito armado supuso un cambio en la soledad de estos caminos solo salpicados de alguna Venta que, eso sí, han tenido trascendencia pues en el mismísimo Quijote parece que Cervantes atribuye a la famosa Venta Maritornes, donde Sancho es manteado, una correspondencia con la entonces existente Venta de La Hiruela o Venta Liruela.


Esto es lo que tendremos, caminos llenos de historia, más de la que conocemos, hoy transformados en ¿cómodas? pistas forestales donde ciclistas y senderistas pueden encontrar un paraíso.




Mucha gente hay ahora en Despeñaperros, cada fin de semana no es difícil encontrar algún grupo de senderistas de aquí para allá. Y es que hace ahora nada menos que 800 años que un ejercito organizado por el rey Alfonso VIII de Castilla incitado por el arzobispo de Toledo, Rodrigo Ximenez de Rada  y acompañado a regañadientes por los reyes de Navarra y Aragón, Sancho VII El Fuerte y Pedro II El Católico se embarco en lo que, al contar con la bendición papal, supuso una cruzada en toda regla. Se buscaron miles excusas y provocaciones para organizar la marcha pero, en el fondo, a Alfonso le quemaba en el interior la humillación sufrida diecisiete años antes en Alarcos.



Alfonso VIII de Castilla

Sancho VII de Navarra
(El Fuerte)

Al-Nasir (Miramamolin)

Rodrigo Jimenez de Rada

Pedro II de Aragón (El Católico)

Ballesteros de la Santa Cruz (Vilches)



LA DENOMINACIÓN


Con la Batalla de las Navas de Tolosa puede aplicarse la expresión popular de que "cuanto más leo, más tonto me queo"... Tanto se ha escrito de este acontecimiento y que poco sabemos en realidad. Para empezar y casi acabar sabemos que hubo una batalla, quienes participaron y donde se celebró. Poco más. Desde el nombre con la que se le conoce, los itinerarios, número de contendientes y acontecimientos que sucedieron en los días previos y posteriores son motivo de polémica y discusión entre los investigadores.


Bien, empecemos por el principio: la denominación. Todos aprendimos pronto en la escuela la asociación de Navas de Tolosa con una acontecimiento histórico de relevancia. No obstante, si transitamos por la Autovía de Andalucía en cualquier sentido, cerca de La Carolina conocemos una pequeña población con este mismo nombre y, sin embargo, la batalla se celebró bastante más al N, junto a Santa Elena. Esta localidad, Navas de Tolosa, pedanía cercana de La Carolina, fue una de las Nuevas Poblaciones de Sierra Morena que la Ilustración diseñó y desarrolló para ocupar una gran extensión de terreno desierto por donde el transito entre la Corte y las grandes ciudades de Andalucía era muy peligroso. Se comenzó a construir esta colonia alrededor de una antigua venta existente en un importante cruce de caminos, la conocida como Venta de Linares (hasta 1772), justo aquí se separaban los caminos de Cádiz (hacia La Carolina) y de Granada (por Vilches). Pasó, probablemente, que los nuevos colonos escucharon que por la zona se celebró una gran batalla, unido a la existencia de un torreón árabe (mal denominado Torreón del Águila o conocido por los locales sencillamente como castillo de los moros) les llevó ante la ausencia de documentación o simplemente de tradición oral o al deseo de conmemorar el acontecimiento, a atribuir a estos llanos la toponímia del acontecimiento que aún hoy en día algún que otro conocido mantiene.






El caso es que en los escritos sobre la batalla al menos se recogen las siguientes denominaciones:


1) Fuentes árabes: “batalla del castigo”, “batalla de las cuestas”, “batalla del Águila”, “batalla del desastre”. Parece que en el caso árabe el problema está en traducir la palabra al-‘Iqab o al-‘Uqab. Quienes han estudiado a fondo la traducción se decantan por la “batalla de las Cuestas


2) Fuentes Cristianas: “batalla de las Navas de Tolosa”, “batalla de Úbeda”, “batalla del Muradal”, “batalla de las Navas de la Losa”, ... Sería largo contar aquí las rocambolescas razones que parece llevaron a Arnaldo Amalarico, Arzobispo de Narbona y contendiente en la batalla a tergiversar “Navas de la Losa” por “Navas de Tolosa”, esto hace que sea más creíble el cambio de denominación en épocas muy cercanas a la cruzada. 



LOS CAMINOS


Caminantes somos, no lo olvidemos. El movimiento, el avance tiene una motivación, el senderismo es un deporte no competitivo que goza de otros incentivos. El primero conocer a donde conduce el camino, otro no menos importante conocer la historia del camino, por fin, el camino en sí y sus vicisitudes. Cuatro son los caminos que recorren Despeñaperros de N a S o viceversa.


- El camino de Despeñaperros, el actual, por el que todos alguna vez hemos pasado. El que discurre por esa gran grieta o garganta abierta en Sierra Morena. Trazado en época de la Ilustración por Carlos Lemaur y del cual ya van algunas modificaciones en los últimos años.

- El camino de Olavide, un poco anterior pero contemporáneo a este. Transcurre hacia el E de Despeñaperros desde las Virtudes a Mojón Blanco a través de Aldeaquemada, abriendose para facilitar el tránsito a las Nuevas Poblaciones de Sierra Morena


- El camino del Puerto del Rey, al que se le ha atribuido tradicionalmente contener en su trazado tramos la antigua Vía Romana, tal vez por la existencia del popular “Empedraillo” al que las últimas investigaciones datan del S. XVII – XVIII, época en que estuvo más operativo. La mayoría de las fuentes situan por este camino la bajada de las tropas cristianas camino a su último asentamiento previo a la Batalla, la Mesa del Rey.


- El camino del Muradal, el que parece ser la más antigua vía de comunicación entre la meseta y Andalucía, el Camino Real. Casi todos sitúan la entrada de las tropas cristianas por este camino, que queda al pie de Castro Ferral.


Circularemos por parte de los últimos dos trazados, aunque pasáramos muy cerca, casi rozando el primero. Ellos son los auténticos protagonistas de nuestra ruta.


Por otro lado, tres (posiblemente cuatro) son los caminos que cruzan o conectan estos dos caminos transversalmente:





- El camino más al Sur (azul). Conecta los caminos del Muradal y del Rey desde la proximidad a Castro Ferral hasta el pequeño embalse o pantano del Rey, junto al “Empedraillo”. Aunque el camino que conocemos es una pista abierta probablemente para la repoblación, algunos autores mantienen que podría estar realizado sobre una antigua senda.


- El camino de la cuerda (verde). Recorre toda la loma de Despeñaperros, 5 kmts lineales pasando por la cota de la peña de Malabrigo. Se extiende desde el puerto del Muradal hasta el puerto del Rey.


- El camino de la umbría de Magaña (rojo). Se trata del camino del Norte. Parte del puerto del Muradal y toca el camino del Rey más arriba de la Venta Bazana o del Marqués.



La mayoría de los autores que han estudiado los itinerarios de la batalla coinciden en que las tropas cristianas ascienden Sierra Morena por el camino del Muradal, la vanguardia descansa en el puerto del mismo nombre donde se producen los primeros escarceos, continúan hasta tomar Castro Ferral (sin lucha, por huida de los agarenos). Aquí, mientras se debate si continuar o regresar ante lo imposible del avance por el control musulmán de las cotas del camino del Muradal se produce el hecho más insólito de la batalla: la aparición del pastor de las Navas que les plantea llevarlos por otro camino que el enemigo no domina.




Las fuentes documentales consultadas para desentrañar el misterio difieren en las rutas marcadas por el Pastor. Los más relevantes, en mi opinión, son el de Vara Thorbeck (El Lunes de las Navas), Rosado Llamas y Lopez – Payer (La batalla de las Navas de Tolosa, historia y Mito) y Sánchez Sánchez (Caminería Hispánica) aportan cada uno sus argumentos neoestratégicos, pero claro todo puro empirismo. Si les sumamos al clásico Huici de Miranda que en el 700 aniversario de la batalla habló de otro camino, el desaparecido de Navavaca, tenemos en definitiva muchos kilómetros por delante si queremos asegurarnos pisar, además de la naturaleza, la historia. Como todo no puede hacerse de una vez, nos decidiremos por tomar el camino de la cuerda, tal vez el más espectacular desde una perspectiva paisajística, por las vistas manchegas que nos ofrece y por contar con el vértice geodésico de la peña de Malabrigo. De esta forma llegaremos al puerto del Rey donde, de nuevo, vuelven a ponerse de acuerdo en situar aquí al ejercito de Alfonso descendiendo por estos parajes buscando la Mesa del Rey durante la jornada del sábado 14 de julio. Tal vez, ESTA SEA LA CLAVE DE LA VICTORIA, situar a todo un ejercito sobre el terreno en las mismas condiciones que su adversario cuando veinticuatro horas antes se encaminaban a una matanza.


Allí, en la mesa del Rey acamparán y permanecerán descansando durante la jornada del domingo.


El lunes si, será el de las Navas...





SOBRE EL CONTROVERTIDO PASO DE LA LOSA

“!!!Donde unos pocos pararon a miles¡¡¡”




El paso de la Losa ha sido, como casi todo lo relacionado con esta batalla, un tema muy controvertido. El camino del Muradal era un camino de transito para aquella época, pasar un ejercito era otra cosa.


Siguiendo la literalidad de los cronistas de la época de la contienda, los primeros investigadores del fenómeno de las Navas de Tolosa identificaron el paso de la Losa con un lugar bastante inviable para ser salvado por todo un ejército, lo es lo incluso para quién ha recorrido a pie, circular con caballería es arduo y dificultoso por no decir casi imposible. La teoría de situar el paso cercano a castro Ferral, donde se localiza la llamada cerrada del castillo, juega a su favor la existencia de una gran LOSA identificable con el renombrado paso.





Recientemente, con la publicación de El lunes de las Navas, Carlos Vara propuso otro lugar para el paso de la Losa, el lugar cercano a Santa Elena, en una hendidura del terreno junto a la que todos hemos circulado alguna vez por la autovía sin reparar en ello. Allí hay otra Losa característica, más pequeña





pero tal vez Carlos Vara erró por unas centenas de metros ya que no contó con la descripción de Carlos Sánchez-Batalla en su obra sobre las Nuevas Poblaciones de Sierra Morena de la documentación existente en un libro encontrado en Vilches sobre un amojonamiento para el deslinde de términos entre esta ciudad y la de Baños de la Encina y que sitúan varios mojones en el que denomina, ya sin lugar a dudas, el PASO DE LA LOSA.


Este queda situado en la confluencia de los arroyos del Tomizo y los Charcones junto al ancestral puente de la hiedra compartido por la antigua Vía prerromana y el camino del Muradal, a escasos veinte metros ha circulado la autovía de Andalucía, hoy lo hace en el mismo lugar pero bastante más arriba gracias al viaducto del Manantial.





El único "pero" es que no hay LOSA, al menos de grandes dimensiones como la imaginaríamos para dar lugar al topónimo. Tal vez, las consecutivas obras en la zona han llegado a destruirla o tal vez nunca hubo losa y si unas grandes pizarras que daban nombre por algún motivo al paso.





El caso es que no hizo falta "meterse en la guarida del lobo" gracias a la intervención "divina" del pastor de las Navas que les indicó un camino alternativo a este y que no se hallaba controlado por las tropas marroquíes.


Existe un trabajo extenso, ameno y documentado sobre todos los echos históricos anteriormente mencionados en las siguientes entradas del bloguero JAVIERDEJAÉN

CONOCER JAÉN: LOS DOS PASOS DE LA LOSA




LA RUTA

Por fin. Los ultramontanos de Beas destrozaron la maldición del Miramamolin. A la tercera,... fue la vencida. Tras dos aplazamientos por las condiciones climáticas adversas, pudimos completar en un magnifico día la ruta que teníamos diseñada desde meses antes. El trazado nos permite discurrir por tramos que probablemente recorrieron las tropas cristianas en su deambular en busca del enemigo para plantarle batalla.


Partimos de Santa Elena, bonito mirador de Despeñaperros, en el parque de los Concejales, donde la estátua de Alfonso VIII parece azuzarnos para iniciar el camino.










Avanzamos unos metros en dirección a Miranda del Rey, pedanía donde terminaremos el periplo, para tomar un desvío a la derecha justo al pasar las dependencias del control de tráfico de los túneles de Despeñaperros. Descenderemos hacía una explanada, antigua hormigonera para la construcción de la autovía, con cuidado de no salir del camino pues lo han sembrado recientemente de pimpollos. Subimos un repecho y ya junto a una valla metálica comenzamos a descender por el valle de los Charcones.















Nos encontramos en la antigua Vía Prerromana según marcan los mapas. De ésta importante vía poco queda, tal vez en el subsuelo. Ahora se encuentra convertida en pista utilizada probablemente para el acceso de vehículos en la construcción de la nueva autovía.







Llegados a la altura de una curva pronunciada a izquierdas, comenzamos a rozar por la derecha el cerro de las Baterías, llamado así por las defensas antiaéreas colocadas en su cima durante la Guerra Civil. También en su cima algunos autores sitúan inicialmente el Palenque de Al Nasir, cuando este esperaba la llegada de sus contendientes de frente, por el camino del Muradal.






Pasaremos por las ruinas de unos cortijos que toman el nombre del lugar, los Charcones, elaborados con materia prima del terreno, la pizarra.







y el viaducto del Manantial, una colosal obra de ingeniería que salva a esta altura el barranco.






Enseguida estaremos casi debajo, en el lugar podemos apreciar una mesetilla de pizarra, tal vez sean los restos de una mayor que conformó la LOSA de la que tomó el nombre el paso o desfiladero que se abre delante nuestro. Las continuas obras que ha padecido el lugar puede haber cambiado sustancialmente su fisonomía, sin embargo, si hacemos un ejercicio de abstracción podemos intuir el desfiladero que, en su día, aquí existió.















El lugar merece detenerse y recrearse. A pesar de su deterioro existe un pequeño puente de pizarra realizado para salvar el cauce del arroyo del Tomizo, el que salva igualmente el gran viaducto por encima, conocido como el Puente de Hiedra.









Podría decirse que, en este lugar, al menos DOS MILENIOS NOS CONTEMPLAN. Efectivamente, si nos situamos encima del coqueto puente seguramente estamos pisando la antigüedad representada por la vía prerromana y por el vetusto camino del Muradal que tantas peripecias y personajes han visto pasar. Si miramos un poco por encima de nosotros observaremos el antiguo trazado de la autovía de Andalucía, la del 92, concretamente el ramal sentido hacia la Meseta. Su asfalto esconde el trazado del moderno camino de Carlos Lemaur que, abriendo el paso de Despeñaperros, permitió una comunicación más fluida y menos peligrosa. Finalmente, arriba del todo, la reciente autovía. Es decir, CINCO CAMINOS fundamentales en el mismo palmo de terreno.





Dado que si continuamos el sentido del camino, llegaríamos al asfalto indefectiblemente, nos decidiremos por cruzar el cauce donde los arroyos del Tamizo y Charcones se unen. No obstante podemos avanzar unos cien metros para contemplar las trazas del camino antiguo antes de que sea engullido por el asfalto.





Ya en la otra orilla caminaremos por una senda recientemente desbrozada que atraviesa el desfiladero o paso de la controvertida LOSA. Cuando estamos dentro es cuando podemos apreciar la dimensión del peligro de meter por aquí un ejercito.







Cruzamos pronto el estrecho camino acompañando al arroyo de los Charcones y salimos súbitamente a una gran explanada resultado de la gran obra aquí soportada. Bajo esta, soterrado en parte, discurre un tramo del arroyo del Rey que se une al que hemos acompañado para desaguar (cuando tienen materia prima) en el río Despeñaperros.





Es aquí donde, girando a la izquierda, tomaremos el cauce del arroyo del Rey, el cual volveremos a saludar por su cabecera más tarde, pero lo haremos solo durante unos doscientos metros hasta toparnos con una suave vaguada que desemboca en este.






Tras estudiar el terreno, coincido con otros en proponer esta vaguada como parte del camino del Muradal. Es, con toda seguridad, el lugar por donde con mayor suavidad se puede conectar con el tramo ya conocido de esta ancestral vía de comunicación. Por ella ascenderemos fácilmente, ganando altura casi sin percibirlo para conectar con un camino probablemente abierto para actividades cinegéticas.












Siguiendo el camino por la izquierda llegaremos pronto a conectar con la pista forestal que asciende junto al arroyo de la Gitana (otra posible vía por la que podría descender el camino del Muradal).





En adelante, dejaremos dos pistas forestales a la derecha hasta llegar a un cruce donde seguiremos de frente por lo que representa el inicio de un cortafuegos. Aquí nos encontraremos con la primera "tachuela" del terreno representada por un fuerte repecho de unos trescientos metros que nos dejará para el resuello y disfrute de la vista en la cima E del cerro de las Calaveras, así denominado en un antiguo mapa sacado a la luz por Carlos Vara en el transcurso de su investigación propiedad de los titulares de la finca cercana de la Mesa del Rey.










Tal vez fuera así llamado por restos óseos encontrados fruto de las escaramuzas aquí habidas entre las vanguardias de ambos bandos. En este precioso lugar tendremos una de las mejores panorámicas de nuestra ruta. Oteando el horizonte atisbaremos todo el Parque, Mágina en la lejanía, Santa Elena, el cerro de la Barbuda, el de la Estrella, la Mesa del Rey por donde discurriremos más tarde, la cuerda que recorreremos,...bonita perspectiva.Reemprendemos la marcha, ahora en dirección a Castro Ferral.





Antes, rodeado el cerro W de las Calaveras, podemos asomarnos al barranco de Navalquejigo para contemplar al frente la otra LOSA de la discordia, la que aún mantienen algunos investigadores que se trata de la que hablan los relatos de la época, grandiosa losa que si se corresponde con un accidente geográfico relevante, visible y capaz de toponimizar un lugar próximo.






Volvemos al camino y tras un corto llaneo comienza a picar ligeramente hacía arriba. Trochamos por lo que es el trazado del camino, abandonando brevemente la pista que da un rodeo para que los vehículos a motor no tengan problema y, cuando volvemos a contactar con la pista de nuevo, estaremos muy cerca del lugar que el mapa anteriormente referido señala como collado de las Matanzas y cuyo significado ya resulta obvio explicar.







Si no existieran las evidencias documentales mencionadas anteriormente, por las descripciones de la batalla AQUÍ PODRÍA ENCONTRARSE EL PASO DE LA LOSA.





Desde este lugar podemos acceder facilmente a visitar la Gran Losa pues tan solo 500 metros nos separan de ella. Para conseguirlo debemos introducirnos por la izquierda, según el sentido de la marcha que llevamos, aprovechando un jorro visible. Una vez ganada altura, a media loma del cerro de las Matanzas, mantendremos la cota hasta dar con una semi-senda desbrozada para usos cinegéticos que, siguiéndola nos lleva a la primera formación rocosa que anuncia la gran pizarra. Podríamos bajar por la derecha al cauce del arroyo de Navalquejigo, sin embargo es más espectacular la panorámica de la Losa y el barranco desde arriba. Desde el peñón anterior tomarenos una traza por la izquierda que va bordeando la formación rocosa hasta que casi sin darnos cuenta nos encontraremos encima de la colosal lápida. Podemos recorrerla hasta donde creamos que nos reporta seguridad personal y regresar más tarde por donde vinimos.







Una vez en la pista de nuevo, nos encontraremos con el segundo repecho fuerte de la jornada, la cuesta del Castillo. Razón no les faltaba a los árabes al denominar la batalla como Al-'Îqab (las Cuestas o el Castigo).







En Castro Ferral disfrutaremos de nuevo de amplias panorámicas al tiempo que recuperamos el aliento.











Cuando decidamos continuar lo haremos por el amplio cortafuegos que se abre como autopista serrana hacía el N, lugar que buscamos para alcanzar el puerto del Muladar.










Antes pasaremos por un cruce donde se desprenden un camino a la derecha que nos llevaría, de seguirlo, a Las Correderas, y otro a la izquierda coincidente con el tercer camino del Pastor, propuesto por Jesús Sánchez en el Nuevo Miliario, a pesar de que la pista, como tal la conocemos, data de los años sesenta en que se realizó la repoblación forestal. Seguiremos al frente pues, encontrando un nuevo cruce de caminos con indicación de donde nos conduce. El primero, por la derecha nos llevaría a contemplar una de las vistas más soberbias del parque, el cerro del Castillo y los Órganos. El segundo, a la derecha igualmente, nos conducirá a la CF de Valdeazores. Estamos en el conocido collado de los Tubos. Aquí abandonamos a dos compañeros de ruta que bajaran por el camino de Valdeazores al vehículo. Nosotros seguiremos, como no, de frente, al N.











En un plis plás, ganando altura suavemente, llegamos a una meseta desde donde vemos perfilarse las llanuras manchegas, estamos en el Puerto del Muradal, el puerto que da nombre al camino y que dio nombre originalmente a la población manchega de El Viso...del Muradal (antes que del Marqués), por aquello de que desde allí ya se divisaba el "muro" que había que atravesar para llegar a tierras de Al-Andalus. De nuevo otro cruce de caminos que describiremos brevemente.







A la derecha parte en acusado descenso desde el principio el camino del Muradal, lugar por donde ascendió el ejercito cruzado, dirigiéndose a la Venta de la Hiruela o Liruela, asociada como antes mencioné por algunos con la celebérrima Venta Maritornes donde en la imaginación de Cervantes, Sancho es manteado por impago. Recuerdo la curiosa y detallada descripción por Cervantes de la tal Maritornes, sirvienta de la Venta que toma su nombre

..., una moza asturiana, ancha de cara, l
lana de cogote, de nariz roma,
del un ojo tuerta, y del otro no muy sana:
verdad es que la gallardía del cuerpo
suplía las demás faltas;
no tenía siete palmos de los pies a la cabeza,
y las espaldas, que algún tanto le cargaban,
la hacían mirar al suelo
más de lo que ella quisiera, ...

Volviendo a lo nuestro, según miramos al N, delante tenemos el camino de umbría de Magaña, El segundo camino del Pastor, trazado que bordeando la cara norte de la cuerda de Despeñaperros, conecta con el camino del Puerto del Rey, ofreciendo una solución al desplazamiento de las tropas. Finalmente, a la izquierda, el nuestro, el que hoy seguiremos, el espectacular camino de la cuerda propuesto como vía de conexión intrapuertos por Vara Thorbeck.

Son cinco kilómetros los que nos separan del Puerto del Rey. Cinco kilómetros de amplia panorámica hacia la llanura manchega en los que además veremos un bosquete de robles melojos, nos subiremos a Malabrigo, explícito topónimo que indica de lo que sirve este refugio pedregoso cuando el biruje manchego ataca. Rozaremos la máxima altura de la excursión en la caseta de vigilancia de incendios para comenzar el largo descenso hasta nuestro destino. Por tanto al inicio, desde el puerto aún nos quedan algunos toboganes que recorrer, todo por camino despejado, ahora hecho cortafuegos, cómodo de andar.







La primera elevación que encontramos está identificada por unas antenas de telefonía.








Más alante divisaremos el VG de la peña de Malabrigo, cerca se encuentra un comedero de buitres donde es frecuente verlos alimentándose y levantar el vuelo espectacularmente cuando nos divisen.










Desde Malabrigo veremos, además de la gran extensión manchega que se pierde en el infinito, salpicada de poblaciones, debajo de nosotros un paraje grato de andar, se trata de los huertos de Malaventura y los caminos de las Ventas. En un espacio limitado por el cerro del Rey y el de Magaña y nuestra situación podemos divisar los lugares que ocuparon dos ventas importantes en el tránsito de Castilla a Andalucía. La mencionada de La Hiruela a pie del camino del Muradal y la Venta Bazana o del Marqués, a pie del camino del puerto del Rey. Entre ambas una extensión más o menos llana donde asentaron varios cortijos y sus correspondientes huertos. Al frente, escorado a la izquierda podemos divisar un "pelado" en el terreno, es donde se sitúa la antigua aldea de Magaña, pequeña población de las Nuevas de Sierra Morena que pronto se arruinó. Todo esto (salvo la Venta de la Hiruela por metros) se encuentra en una lengua de terreno geográfico manchego perteneciente a la provincia de Jaén, remanente del Fuero de las Nuevas Poblaciones.

























Desde el VG divisamos la caseta de fogoneros que se yergue altiva en el horizonte en una cota ligeramente superior a la que tenemos. Hacía ella nos dirigiremos a través del cortafuegos interminable que atraviesa esta cuerda de puerto a puerto.




















No nos detendremos demasiado ya que las vistas que disfrutaremos serán similares a las anteriores, de echo, si nos volvemos, atisbaremos el cilindro del VG que dejamos atrás. Continuaremos ya que en poco tiempo alcanzaremos un cruce de caminos señalizado. Entenderemos que nos encontramos en el PUERTO DEL REY.


















Según el sentido de la marcha que llevamos dirección NW, si continuáramos al frente nos dirigiríamos al cerro de la Estrella, máxima elevación de Sierra Morena andaluza. A la derecha descenderíamos a Venta Bazana y a la aldea de Magaña. Finalmente, a la izquierda el camino que seguiremos en esta ocasión.








Antes una reflexión. Hace un par de horas nos encontrábamos en Castro Ferral, donde se decidió por la intercesión del Pastor tomar otro camino, es posible que el que hemos seguido, pues bien, todo un ejercito se desplazó desde Castro Ferral hasta esta posición en menos de veinticuatro horas, desde una posición fuertemente vigilada por el enemigo a otra sin defensa alguna, el puerto donde nos encontramos. Este fue el MOVIMIENTO ESTRATÉGICO FUNDAMENTAL que hizo plantar batalla en condiciones de igualdad. Probablemente, la intervención del llamado Martín Alhaja se vislumbra como fundamental para el éxito final. Tal vez por ello, siglos más tarde, hasta se llegó a asimilar el personaje con San Isidro Labrador, como aparición divina que guió los pasos de un ejercito confuso y abocado a la debacle.

Tomaremos por tanto el camino de la izquierda que comienza a descender decididamente por entre un tupido bosque de pinares de reforestación relativamente reciente hasta confluir con el arroyo del Rey en su cabecera cuyo cauce seco tendremos que cruzar para organizar un descanso unos metros más adelante junto a una pequeña pantaneta construida para servir de reserva hídrica para la fauna en un lugar donde la pluviometría no es demasiado generosa. Dependiendo la época del año, el lugar cobra más o menos encanto. Si continuáramos cauce abajo (practicable con prudencia) llegaríamos al conocido Salto de la Graja o del Fraile donde justo debajo hay un buen nacimiento de agua permanente.







Dejamos la pantaneta y volvemos al camino, enseguida encontramos unos grandes peñones en el mismo para impedir el paso de vehículos que cuentan con un desvío por la izquierda. Estamos en el inicio del renombrado EMPEDRAILLO, también llamado Calzada Romana aunque existen serias dudas de que lo sea y más bien se trate de un adoquinado del siglo XVI - XVII realizado para poner en valor el camino del puerto del Rey y el eje de Ventas Bazana - Miranda en contraposición del predominante hasta entonces camino del Muradal con su eje de Ventas La Hiruela-Los Palacios. Por tanto, probablemente resultado de la especulación y de intereses económicos de la época. Lo cierto es que impresiona recorrer este corto tramo de perfecto adoquinado en plena sierra.













Abandonado el Empedraillo, de nuevo en la pista, continuaremos siempre de frente, ignorando el sentido que toma esta en una curva hacia la derecha siguiendo el sentido que nos indica un cartel hacia el Salto del Fraile. Llegaremos a otro cruce en el que para orientarnos debemos tomar en cuenta que, hacia la izquierda bajaremos al nacimiento de agua anteriormente referido, a la derecha tomaremos la llamada vía romana o cordón y, al frente, por donde seguiremos, encontraremos el último y más corto repecho de la jornada que nos subirá directamente a la MESA DEL REY.

Nada más asomar, tal vez jadeando, nos impresionará una preciosa panorámica del barranco del Rey, por donde transcurre el arroyo del mismo nombre abriéndose paso hasta el lugar por donde lo cruzamos en la mañana. Si nos giramos hacia atrás veremos el Salto de la Graja, donde solo "saltará" agua cuando rebose la pantaneta donde paramos a descansar. También tendremos una hermosa vista vespertina del acantilado que hay bajo el collado de la Estrella, donde se yergue una vieja caseta de caza y que identifica claramente el lugar, más a la izquierda el cerro redondeado de la Estrella.















Retomado el aliento continuaremos por el carril que cada vez se va haciendo más encantador. Rodeados de alcornoques, pisando sus quebradizas hojas secas que tapizan el camino avanzaremos en la semisombra de la tarde por el borde NE de la Mesa del Rey.











Esta meseta la recuerdo hace algunos años sin vegetación en su planicie, donde probablemente se asentaba un comedero de reses. Actualmente se encuentra reforestada en su totalidad y descuidada en su interior por lo que es tarea ímproba atravesarla caminando. De uno y otro intento, conseguí encontrar una tenue senda que conecta los alcornoques de su interior seguida por los extractores de corcho y que sirve para nuestras pretensiones. Por tanto, llegados a una cota en la que el camino pronto comienza a descender en picado, lo abandonaremos (hito) en una clareo del bosque, intuitivamente debemos buscar el primer alcornoque y desde ahí continuar por el borde W de esta dificultosa meseta hasta salir a un cortafuegos que asciende desde las Asperillas.







Solo nos queda seguirlo unos quinientos metros para asomarnos al borde S, donde se nos abre una nuevo y amplio panorama: EL CAMPO DE LA BATALLA. Para observarlo con detenimiento bajaremos cincuenta metros por el pendiente cortafuegos hasta percibir a la izquierda una sendilla que lleva hasta el ondeante pendón de Castilla puesto como otros para homenajear el centenario.







Desde este tranquilo lugar otearemos abajo las suertes o Quiñónes de Miranda, más a la izquierda la casa rural Mesa del rey y, al frente en el horizonte, de izquierda a derecha avistaremos Santa Elena donde estuvo el Acampamento sarraceno según Huici de Miranda, una de las cimas de las Viñas distinguible por el torreón del museo, más a la derecha una cota mayor representada por el cerro de los Olivares, donde parece que el Miramamolin trasladó el palenque después de ser sorprendido por las tropas cristianas. A continuación los llanos de las Américas, el campo de batalla en si que se cierra por la derecha por los cerros de Miranda y otra cota mayor o cerro del Tío Silverio donde seguro también se produjeron refriegas. En estos llanos que tenemos frente a nosotros, hace ocho siglos se dirimió probablemente una contienda que, a posteriori, y siempre bajo la controversia, pudo cambiar la historia tal y como la conocemos.






















Solo nos queda volver al camino y descender cuidadosamente por el pendiente resbaladizo cortafuegos hasta alcanzar el llano, lo que anunciará que estamos cercanos a Miranda.











Antes de llegar una última sorpresa, en unos huertos abandonados a la derecha del camino podemos asomarnos a visitar un pozo y alberca de pizarra probablemente de la época colonial.







Un último empuje y estaremos en la carretera que conecta Santa Elena con Miranda. Una curva y entraremos en esta apacible pedanía residencial por donde podemos dar un agradable paseo para rematar la ruta.









EL VIDEO





DATOS TÉCNICOS


Denominación
BATALLA DE LAS NAVAS DE TOLOSA
Fecha
06/10/2012.
Itinerario
Santa Elena - Paso de la Losa - Cerrada del Castillo - Castro Ferral - Puerto del Muradal - Peña de Malabrigo - Puerto del Rey - Empedraillo - Mesa del Rey -  Miranda del Rey 
Acceso
Desde la A4 en dirección a la meseta, tomaremos la segunda entrada a Santa Elena que nos dejará directamente en el parque de los concejales  de esta localidad, desde donde partiremos.
Inicio
Santa Elena
Fin
Miranda del Rey
Tipo de trayecto
Lineal
Tipo de firme
Pista/ Sendero y sin él
Estación
Primavera/Otoño/Invierno
Distancia
21,1 kmts
Dificultad
Moderada
Tiempo estimado
 7 horas  30 minutos  
Cota mínima
589 mts
Cota máxima
1.195 mts
Desnivel acumulado
Subiendo: 822 mts.    Bajando: 760 mts.



Sugerencias
Llevar agua para el recorrido. Evitar las horas centrales del día, especialmente en el estio. No abandonar basura. No encender fuego. Crema solar.


Track
Movil
Cobertura Movistar en casi todo el recorrido. 
Mapa


Bibliografía
Estudio sobre la campaña de las Navas de Tolosa. Huici de Miranda, A. Valencia 1916. Edición de Roldán Jimeno .2011
El lunes de las Navas. Carlos Vara Thorbeck. Universidad de Jaén. 1998
La Batalla de las navas de Tolosa. Historia y Mito. María Dolores Rosado Llamas y Manuel G. López Payer. Caja Rural de Jaén. 2001.
El puerto del Muradal, entre el mundo prerromano y la Ilustración. Jesús Sánchez Sánchez. Anexos del Miliario Extravagante 1. Septiembre del 2001.
Los caminos de la batalla de las Navas de Tolosa 1212. Jesús Sánchez Sánchez. Actas del IIº Congreso Internacional de Caminería de 2002. En Cuadernos de Caminería Hispánica Tomo II. 2004.
La Carolina en el entorno de sus colonias gemelas y antíguas poblaciones de Sierra Morena. Vol III. Carlos Sánchez-Batalla Martínez. Caja Rural de Jaén.2000

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Maravilloso artículo Mariano. El primer finde de octubre tuvimos la oportunidad de hacer una ruta muy similar a la que aquí explicas, en conmemoración del VIII Centenario. Disfrutamos un montón recorriendo esas zonas históricas. Coincio contigo en que es una pena la utilización política de tan importante efeméride. Los partidarios de una y otra versión, de una y otra tendencia, han desaprovechado una oportunidad histórica,de hacer más grande un hecho fundamental que tuvo lugar en nuestras tierras (y se lo que digo, porque debido a mi trabajo he estado muy relacionado con las actividades conmemorativas). En fin esto daría para habalar mucho y este no es el sitio adecuado para hcerlo. De nuevo enhorabuena por tu artículo y un saludo grande desde el Club de Senderismo El Mortero. Andrés.

Javi dijo...

Gran trabajo compañero. Entre todos debemos impulsar este magnífico episodio de la historia. Un abrazo y gracias por enlazarme.