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SIERRA DE LAS VILLAS (JAÉN): SUBIDA A LA MORRA DE CHORROGIL POR TIERRA DE "JIPES"




LA MORRA, LOS "JIPES" Y LA ESCALERA ROMANA




Un día perfecto. Claro, luminoso, fresco, las lluvias habían limpiado la atmósfera y, además, con 25 horas.

Hace tiempo leí la descripción de una ruta que impulsivamente tuve que trazar en el mapa. Si a lo de “villano” de vocación añades que la fuente de información refiere que la ruta proyectada transcurre “...por la senda más vieja y bonita que me encontré en estas sierras...”, pues vas contando los días que faltan para poder comprobarlo. Solo faltaba un día así, donde los acontecimientos se desencadenaron de tal manera que no quedó margen a la duda.

La Morra es una atalaya que se divisa nítidamente desde toda la zona de Guarondo. También se atisba desde gran parte de la Sierra de Cazorla. Se alza omnipresente sobre el valle humanizado que recorre el Aguascebas de la Fuente del Tejo en busca de su homónimo, el Aguascebas de Chorro Gil del que toma el sobrenombre: la Morra de Chorro Gil. Abajo en el valle, ahora dorado por efecto del otoño sobre los caducifolios que ellos plantaron, la vida tuvo que ser bullanguera. Los cortijos, buenos cortijos y no tapuelas, nos hablan de la existencia de cientos de serranos que aquí encontraron un paraiso de vida. Buenos poyos donde hacer terrazas, buena tierra donde cultivar lo que terciara, abundante agua para empaparlo. Y arriba, en la cumbre, por la Morra, buenas tierras de pasto cuando se iba la nevisca. Cuando el Aguascebas, el embalse, era Guarondo hasta dos molinos dicen que había, una bajo las aguas quedó para siempre, el otro arreglado y convertido en cortijo.







Llegó el tiempo de irse. De aquí no echaron a nadie, sin embargo se fueron buscando las comodidades de la ciudad. Hicieron la carretera para facilitarles las cosas y ellos la aprovecharon para mudarse e ir y venir con sus coches, hicieron hasta un cementerio que nadie llegó a estrenar pues prefirieron morirse en la ciudad.


Y vinieron otros. Donde los serranos dejaron la "silla" vacía vinieron unos extraños a ocuparla. Los "Jipes" les decían. Gente rubia, corpulentos, "muuuuuu" raros,... Llegaron a organizar una Comuna aunque aquello ya pasó pero ellos siguen allí. Los "Jipes" supieron encontrar ese paraíso en estos valles que los serranos dejaban vacíos.






Tanta gente por la zona tenían que buscar por donde moverse. Sendas de piedra seca, caminos, trochas y escaleras debieron construir para salvar los paredones que por aquí se alzan. Una de ellas, la hicieron tan bien, que comenzó a rumorearse que habían sido los romanos los autores de tal factura. Ellos, los artistas se llamaban, o mejor dicho les decían "los Faustinos". Encontraron el hueco por donde colar y fabricaron un monumento de ingeniería serrana, vamos, propia de los romanos.






Y en esa que nos vimos buscando la famosa escalera (y la encontramos) que nos subiera cómodamente a la Morra desde donde contemplar unas de las mejores panorámicas de esta sierra buena. Luego bajar al valle por la otra escalera, más deteriorada pero aún transitable la de la Morra. En el camino un rosario de cortijos muchos de ellos ocupados por los "jipes" de ahora que viven de aquello y lo cuidan con esmero porque aprecian la riqueza que contiene. Y también agua, mucha agua, agua a raudales, había llovido los días previos pero aquello es de agua, las choperas, los chortales, las fuentes denotan que Jabalcaballo alberga en su interior un gran acuífero que rezuma y brota por sus laderas. 




LA RUTA

Comenzamos la caminata en la conocida como Nava del Rico. Como todo aquí algún significado debe tener. Tal vez perteneció a algún señoritingo de las villas. Parte el carril de una recta inconfundible que lleva de la Fresnedilla al collado del Pocico o viceversa, según miremos. Antes de seguir quiero advertir de la cantidad de errores e imprecisiones que en los mapas que conozco y he manejado he encontrado, tanto el Alpina como el IGN.

Nada más iniciar el camino encontramos las ruinas de un cortijo y un poco más adelante otro con un poco más de porte, debe ser el cortijo de la Fuente del Pino porque pocos metros más adelante están los bien conservados tornajos y fuente del pino, esta última tapada para resguardar su buen caño de fresca agua.  Aquí, junto a la fuente se encuentra la confluencia del camino que seguiremos al regreso.


















Desde este cruce, el carril inicia un suave ascenso hasta lograr el collado de la Cruz, lugar desde donde ya visualizamos claramente nuestra cima del día , la Morra. Temprano estaban en el cortijo del collado cargando ovejas, probablemente para mudarse a tierras más amigables en época invernal. Debemos pasar rozando el cortijo desechando el camino que sigue a la izquierda y que nos llevaría al Raso de la escalera y a la Traviesa. Más abajo un cortijillo arreglado, sin lujos pero habitable y, más allá otro cruce  importante, si tomamos  el de la derecha nos llevará al precioso cortijo del Romeral que más tarde avistaremos. Seguiremos el de la izquierda dejando a uno y otro lados del camino bancales donde se asentaron huertos familiares.






















Continuamos descendiendo buscando el cauce del arroyo y de nuevo otro cruce. Este nos delata que hemos entrado en tierras de "jipis". Casi todos los cortijos en derredor se encuentran ocupados por extranjeros. Las Castañetas que dedica su espacio al turismo rural tiene un nombre extraño en estas sierras ya que castaños poquitos habrá, no es tierra de eso. Tres o cuatro intentos llevo y ya he desisitido de verlos brotar. Nos vamos para la derecha y en una bajadilla nos llama la atención el lugar donde deberíamos estar si hacemos caso a la placa que hay fijada en la fachada del cortijo junto al camino. Habrá que mirar en la capital, por si les falta algo,...

En el camino nos cruzamos con una pareja de autoctonas que vienen (a esas horas) ya de coger setas. También encontramos una pareja de cazadores esperando iniciar la jornada, mal presagio, día de tiros.














Por fin llegamos a uno de nuestros puntos de interés. Una gran pradera junto a un caudaloso "royo", de los que meten ruido, unos cortijillos medio parapetados, humeantes nos indica que hemos llegado al "Prao" de los Chopos. Entrañable lugar. Nos adentramos un poco por la pradera hasta llegar a la confluencia de arroyos, el que lo atraviesa es el del Raso de la Escalera y el que viene de los cortados de arriba, el de la Fuente del Tejo que le va a dar el nombre definitivo. Como lleva mucho caudal, origina un espectacular salto que nos deja un rato oteando desde la lejanía.














Cruzamos el Aguascebas de la Fuente del Tejo por un puentecito y pisamos uno de los tramos más espectaculares y bien hechos de de este camino. Ascendemos hasta un colladete donde pintan antiguas eras comunales.











Descubrimos un lugar increíble. A modo de santuario íbero se abre en un extremo de este collado un recordatorio a los "jipes" que se fueron. Símbolos pintados sobre la roca, muñequitos como exvotos, hasta una pequeña lápida nos quiere recordar la gente que se quedó en el camino. Había oído  hablar del "cementerio hippie", así lo llama la gente, el lugar es un mirador sobre un poyete sobre el largo valle. Bonito sitio para que te recuerden. 






























Abandonamos el peculiar "santuario" volviendo a la senda principal, si la siguiéramos acabaríamos en el cortijo de Tarquino o de Eladio como también lo llaman, sin embargo nos iremos por la izquierda, por donde se desprende un imperceptible senderillo que se va haciendo más claro conforme lo recorremos. Suavemente va elevándose dejando el poyo en el que nos encontrábamos y, entre pinos primero y junto a la pétrea ladera por la izquierda, asciende buscando la luz. 
Una maravilla de camino.





















Pronto, el soniquete del torrente nos alerta. Ha llovido mucho y el agua baja brava, escalonadamente. formando preciosas cascadillas, inundando el cauce que llevaba seco mucho tiempo. Nos asalta el temor sobre si podremos cruzar. 














Ya estamos aquí, en lo que veníamos buscando, la escalera de los Faustinos o la Romana como también la llaman. Afortunadamente podemos cruzar el arroyo de los Chortales aunque el agua ha desbordado su cauce y se derrama por donde tenemos que pasar, por la preciosa escalera bien tallada










Dejamos el cauce que ahora va por la derecha y ascendemos el último tramo disfrutando de esta maravilla, de este peritaje serrano de hacer las cosas.  Llama igualmente la atención lo bien conservada que está.














Finalmente, embocamos al portillo y nos sorprende una pradera encharcada que nos saca de dudas sobre donde nos encontramos: Prao Chortales, el de este lado porque allí, por las Lagunillas, hay otro igual. Avanzamos hacia el centro de la pradera y comprobamos que se encuentra en la confluencia de tres vaguadas que por aquí encuentran por donde desalojar lo que recojen, por eso se acumula tanta agua. Podría decirse que este es el nacimiento del arroyo de los Chortales que tras bajar por su barranco desagua en el Aguascebas de la fuente del Tejo, camino de Prao Maguillo. Conforme salimos del portillo, a nuestra derecha hay un cortijo y frutales y nogueras con tonos otoñales. Oímos voces, son niños y un adulto pero no entendemos nada. Los perros delatan nuestra presencia y se asoman, la ropa está tendida fuera. Rodeamos el cortijo por arriba y nos marchamos por la vaguada que viene de la Morra, por una fina rodada de caminante. Miramos hacia atrás y ..., delicioso.






























En el camino un gran laricio al que le hicieron un buen "resiego". Más adelante el senderillo se bifurca, el cráneo de un solípedo marca el cruce, intuimos que el de la derecha es bueno pues se pega a la raspa rocosa que asciende hacia la Morra. Continuamos subiendo suavemente por el bosque. 























Por fin el horizonte se despeja, se despeja tanto que oteamos hasta lo imposible. Nada más llegar a la llanura de la Morra encontramos al frente una preciosa panorámica de Mágina y Jabalcuz con una sutil franja blanquecina sugerente, casi podemos ver ¡¡¡los Caños de la Magdalena!!!!!!!!!!!!!!









Entre un bosquete de pinos asoma Peña Corva





Se está agusto en esa llanura de la Morra, pero tenemos a tiro de piedra la cocota, irresistible, invitándonos subir,... y subimos





Desde allí se ve medio mundo. Lo primero es mirar de donde hemos venido, nuestro remonte desde que asomamos al Prao de los Chortales, hermoso vallejo.






En la cocota tocan dos cosas, reponer fuerzas y MIRAAAAAAARRRRR. 

Desde la mayor distancia visible, hasta lo más cercano todo parece próximo desde aquí.














Del lado de la campiña Torafe siempre presente, dando la cara a su Sierra









Mágina casi al completo





Poyollano





La navilla de la Morra, donde tenemos el portillo para tomar su escalera y la increible sima.





Cañada del Avellano





Guarhondo, con falta de liquido,...





Prao Maguillo, el de las Villas













Peña Corva y las rotundas Banderillas a su espalda









la caseta de Navazalto





Estuvimos en lo alto hasta que nos hartamos de mirar. Bajamos de nuevo a la llanura y nos despedimos de la cocota de la Morra. Si lleváramos más tiempo, recorreríamos esta llanura hasta bajar al Aguascebas de Chorrogil, a buscar el paso para lo del Tranco del Acebo, pero hemos mirado más de la cuenta arriba en la cima.





Ahora toca buscar la escalera que salva este Tranco de la Morra. Pronto damos con ella, está muy rota pero aún se nota bien. Baja salvando este paredón rocoso, imposible si lo miramos desde abajo, pero ya hemos aprendido que en cualquier hueco colaban una senda para ir de allí para acá.









Vemos esta oquedad junto a la senda de bajada. Pienso que se trata de la cueva de la Carambilla porque está por encima del cortijo del mismo nombre, pero o se trata de un abrigo menor o yo me la había imaginado más sobresaliente. Hay que separarse unos metros del camino para explorarla, desde la misma veo la traza de la senda con su elaborado refuerzo.


























Salvado este bonito tranco nos abocamos al cortijo, ahora vacío, bien guardado por un representante de la fauna local al que saludamos amigablemente









Podríamos, sin abandonar el poyo en el que estamos, seguir por la derecha hasta el cortijo de Tarquino, junto al filo rocoso de la cuesta del Oso, pero decidimos bajar a prao Maguillo. Por ser cordiales con la fauna, perdemos el rastro del camino que se descuelga hacia el carril que rodea Guarondo y bajamos por donde nos da a entender hasta que por fin la alcanzamos para no abandonarla hasta la confluencia con el carril.





Pasá Maguillo





Cuando el carril gira para irse hacia los praos de Coca, nos damos la vuelta para despedir este agradable rincón y la atalaya que vigila en lo alto, donde hace un ratico hemos estado














Arribamos a un último cruce, si para la izquierda nos fuéramos daríamos a la carretera, un poco por encima de la fuente de Carmen, nos iremos para la derecha, subiendo un último repechón pasando por los praos de Coca hasta llegar a los tornajos de la Fuente del Pino donde cerramos la circular que iniciamos por la mañana.


















EL VÍDEO







DATOS TÉCNICOS


Denominación
SUBIDA A LA MORRÁ POR LA TIERRA DE LOS "JIPIS"
Fecha
28/10/2012.
Itinerario
Nava del Rico - Collado de la Cruz - Prado de los Chopos - Escalera Romana o de Faustino - Prado de los Chortales - Nava de la Morrá - La Morrá - Escalera de la Morrá - Cortijo Carambilla - Pasá Maguillo - Prados de Coca - Nava del Rico
Acceso
Carretera Transversal de la Sierra de las Villas, bien entrando por Mogón, bien por el puente Ortega, cerca del asentamiento de la Fresnedilla (hoy observatorio meteorológico) hay una larga recta de donde parte un carril a mitad de la misma con un cartel indicativo de "Carril Prao de los Chopos - La Escalera).
Inicio
Nava del Rico
Fin
Nava del Rico
Tipo de trayecto
Circular
Tipo de firme
Pista/ Sendero y sin él
Estación
Primavera/Otoño/Invierno
Distancia
14,02 kmts
Dificultad
Moderado
Tiempo estimado
5 horas
Cota mínima
1.094 mts
Cota máxima
1.524 mts
Desnivel acumulado
Subiendo: 671 mts.    Bajando: 671 mts.
Perfil
Sugerencias
Agua al inicio en la fuente del Pino. Evitar las horas centrales del día, especialmente en el estío. No abandonar basura. No encender fuego. 


Track
Movil
Cobertura Movistar en las cotas, buena cobertura en La Morra. 
Mapas


Bibliografía
Experiencia propia. El Gran libro de la sierra de las Villas; Gomez Muñoz, J

2 comentarios:

Juan D. Salgareño dijo...

Preciosa ruta, y muy documentada, me gusta leer rutas tan detalladas.

HAce mucho que no voy por ahí

MGO dijo...

Tengo pendiente subir a la Morra por donde los has hecho, así que tu entrada me viene de perlas.
Un saludo.