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SIERRA DE LAS VILLAS (JAÉN): LA MORRA DE LOS CEREZOS. PROBABLEMENTE EL BALCÓN MÁS BONITO DE LA SIERRA DE LAS VILLAS





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LA MORRA DE LOS CEREZOS, BALCÓN DE LA SIERRA VILLANA. LA ESCALERA DEL RASO Y EL DICHOSO MAPA


Ya va uno reconociendo algo esta sierra de las Villas, pero siempre hay un rincón inédito que te asombra. Hace unos días la Huelga del arroyo del Tejo nos dejó pasmados. Pero el pasmo no es estático, es un estado dinámico y evolutivo y hoy de nuevo nos ha golpeado esa sensación que te deja unos momentos sin articular palabra o te lleva a dar un grito eufórico de entusiasmo, de conquista al fin.






Y eso que no estaba previsto ni por asomo, pero al llegar a la pista que va del arroyo de Gil Cobo a Jabalcaballo (y viceversa), tras coronar la escalera del Raso y asomarnos al puntal de las Peanas hubo un momento de chispa, el subconsciente expelió lo oculto a la par y,... 

- ¡Oye! ¿Y si...
- ¡Pues ya que estamos aquí...

Sin mencionar el objeto de tan sesuda conversación sabíamos que hablábamos de lo mismo.






La Morra de los Cerezos nos dejó el otro día pensativos avistándola desde la otra Morra, la de Chorrogil. Su enigmática caseta nos atraía en silencio. Ninguno de los tres habíamos pisado sus alrededores.







Aunque visible desde buena parte de esta sierra, este picacho queda encapotado por la encantadora Peña Corva  y el Pardal en la planicie mágica de Jabalcaballo y por el coloso de la zona  ¿Blanquillo?  ¡Nooooooooooo!!!!!!!!!!!!!!, PEDRO MIGUEL.






Esa es otra, en la que no entraré ahora aquí. 
Ya tengo claras más cosas:
1º El famoso Blanquillo, se llama en realidad Pedro Miguel. 2º El Pedro Miguel del mapa Alpina es La Morra de los Cerezos. Acabó por despistarme Enrique Martín Fernández que en su magnífica obra “Sierras de Cazorla (en letra más grande,...) Segura y las Villas. Guía del excursionista”, mantiene el gazapo del Alpina. Pero ahora si lo tengo claro.







Esperábamos conseguir una cumbre más, la foto en otra caseta de tantas como salpican nuestras cumbres, pero ninguno esperábamos lo que nos deparaba la cara oculta de esta Morra. Como se suele decir, ¡no es contarlo! ¡hay que verlo! Tanto me ha gustado que desde ahora creo que esta Morra de los Cerezos se llevará por mi parte el sobrenombre de ¡el balcón más bonito de la sierra villana! (con permiso del Torraso, mi montaña favorita). 

¡Ah! y otra cosa, empiezo a creer en los "cantos de sirena" del amigo JJ Frias.


LA RUTA



Al remate, el resto de cosas que teníamos para “trastear”, como radiaría Sansón, quedaron en claroscuro. La emoción de la improvisación en la subida a la Morra de los Cerezos y el espectáculo desde allí disfrutado no deben ensombrecer una estupenda jornada. Teníamos en previsión encontrar la Escalera del Raso, subirla y desde el  Poyo de la Juliana bajarnos a la Huelga del arroyo del tejo que el otro día se nos descubrió. Alcanzar los Chortales y llegar a la Morra (de Chorrogil, La Morra a secas aquí en las Villas), visitar las ruinas del cortijo de Justa "la fumaora" y los tornajos cercanos, buscar la Sima, que el otro día no la encontramos, y bajarnos por la Escalera de la Morra, pero en lugar de asomar a la pasá Maguillo, girar a la derecha por el poyo (el cual desconozco nombre) que asoma al cortijo de Tarquino o de Eladio, bajo la Escalera Romana. Y todo eso saliendo y llegando a la Nava del Rico, donde dejamos el coche.






Pues, salvo lo de la Huelga del arroyo del Tejo, completamos lo previsto y  ¡encontramos la Sima!







Dimos con cueva Carambilla gracias a las amables indicaciones de uno de estos nuevos serranos, esos rubios y corpulentos que se instalaron por aquí y lo tienen como un palmito ¿Daniel? creo que dijo llamarse.







Nos explicó las dimensiones de la Sima (esta la encontramos solitos), ya que además, parece ser espeleólogo, y nos deleitó con un vuelo en parapente (por supuesto, él solito, por si alguien había dudado) desde la Nava de la Morra al Valle de la pasa Maguillo.






¡Que día!

Bueno, paso a paso.







Partimos de una helada Nava del Rico por la pista donde pusieron un cartel de la ruta Prao de los Chopos – la Escalera.






Aliviando para entrar en calor, rozamos las ruinas del cortijo de la fuente del pino, los tornajos y la cuidada fuente que ya visitamos en nuestras anteriores inspecciones por la zona. A esta altura encontramos un primer cruce, la derecha nos llevará a los praos de Coca y pasá maguillo, aunque seguimos por la izquierda en una pronunciada curva comenzando a ascender al collado de la cruz al que pronto llegamos ya con el termostato en óptima regulación.  Aquí recibimos la primera brisa visual agradable de la mañana con la aparición de la inconfundible Morra. Debajo, el poyo que intentaremos revelar de regreso y la grieta que permite el paso a los Chortales a través de la genial escalera Romana (Faustinos).






Más abajo, a la altura del cortijo de la Cruz, un segundo cruce nos hace hoy decantarnos por la izquierda (otra vez), la derecha nos llevaría al Prao de los Chopos y a la ruta del otro día. Llaneamos y descendemos ligeramente hasta cruzar el cauce de un arroyo de poca envergadura y subimos por este cómodo camino que, siguiéndolo hasta el final desemboca en la carretera de nuevo, a la altura del cortijo de la Traviesa. En el trayecto divisamos la compacta lancha de la Escalera.











Pasamos por la Carrasca, donde un cortijo bien bonito nos saluda.







Un repecho y ya el collado del Raso nos enseña lo que venimos buscando. Abajo, el gran cortijo del Raso de la Escalera, el nuevo, porque el viejo lo roza la senda más allá y es pura ruina. Enfrente, el paredón rocoso, la lancha que esconde bonitos y amplios poyos de cultivo y en el centro de todo, el canalón que labra el arroyo por donde metieron la senda para subir y bajar a los poyos y más sitios.








Después de mirar y remirar, intuimos un posible trazado y nos lanzamos a la cañada, primero a rendir visita al buen cortijo, ahora vacío como los cortijos ovejeros de por aquí, trashumantes, cerrados en invierno pero bullangueros el resto de estaciones.








El cortijo y los huertos se encuentran vallados, por lo que rodeamos la alambrada buscando cruzar el arroyo que nace aquí y que toma el nombre de este lugar, el Raso de la Escalera. Todo vuelve a tomar sentido, ya que por aquí se adquiere la denominación inequívoca del lugar: cortijos (nuevo y viejo), arroyo, escalera, lancha, collado. Los serranos sabían poner los nombres, sencillos y rotundos, inconfundibles.







Cruzamos el arroyo y buscamos una sendilla que seguimos sin saber si es la buena, a mí me da que esta no es la buena, que empieza más arriba de la cañada y circula unos metros más arriba de nosotros.







La sendilla que llevamos, pegada a la valla, nos deja en la fuente, una hermosa fuente de la que ellos probablemente se abastecen. Los alrededores están llenos de bujeas, cerrado, aunque se intuyen senderillos de animales por los que buscamos la parte despejada que vemos más arriba. La otra opción es regresar y buscar el arranque de la senda buena, pero nos enredamos y finalmente damos con ella algo más arriba. Sube por la izquierda del canalón según se mira.







El resto es "coser y cantar", pues la hicieron tan bien que aún cumple su misión. En una curva vemos en la pared de enfrente una cueva que nos llama la atención.







Continuamos el cómodo ascenso hasta cruzar el arroyo que cae de los poyos de arriba y centra esta canal. Ya el cortijo que visitamos y nos sirvió de arranque queda distante, entre sol y sombra.







Al cruzar el arroyo y pasar a la otra vertiente, decidimos visitar la cueva que vimos y nos vamos para el paredón. No merece mucho la pena, pero es bueno conocerla, pues puede servir de refugio en un momento de apuro.








Volvemos sobre nuestros pasos porque la senda la dejamos más abajo, cuando cruza el arroyo hace un giro brusco a la izquierda buscando ya la salida, es donde traza algunas curvas para ganar altura y desembocar en el poyo de la Juliana, en realidad este lugar delimita este del poyo de los Robles que es el que se va como para Gil Cobo. Decidimos hacer una parada y mirar un rato, recomendable ejercicio en lugares privilegiados como este. Mis amigos no pueden resistirlo y se van a mirar al puntal de las Peanas que se alza altivo cual púlpito eclesiástico.








A la vuelta de la atalaya recogemos y continuamos la senda que en diez minutos nos deja en la pista que hicieron para entrar y salir de Jabalcaballo. Más altura y la panorámica se abre ¡bonita! Y aquí surgió, sin quererlo, la chispa.







Y la chispa era que sabíamos lo cerca que andábamos de la cota más elevada de este lado de la sierra, la escalera que habíamos tomado nos elevó casi sin desgaste físico y la atracción a lo aún desconocido  pudo mas que la planificación que llevábamos. Ascendimos por la pista doscientos metros en dirección a Gil Cobo y la abandonamos allí donde se aprecia un colladete en la ladera. Desde este, pudimos advertir que nos encontrábamos en un denso lapiaz que nada tiene que envidiar a otros que he recorrido por la sierra del Pozo.







También trazamos la ruta a seguir para lograr el ascenso más cómodo. Sin perder la curva de nivel nos introdujimos en la conocida como la Torca, dominada por la Morra de la Torca, gemela de la que nos espera pero menos amigable. Entre lajas y dolinas alcanzamos un punto en la ladera de esta agreste Torca.







Desde allí divisamos el paso natural, cruzando el collado del muerto (de nuevo, mal ubicado en el Alpina), hoy convertido en chortal y en el que aparece una formación parecida  a un sorbior por la parte de la hoya de la Zamarrilla.








Bajamos al collado y comenzamos a ascender la ladera de nuestro destino por un denso pinar. Casi a tientas, encontramos un portillo entre las rocas con las que nos topamos justo al W de donde se sitúa nuestra Morra de hoy. El portillo nos descubre una preciosa y extensa majá salpicada de arenarias y gamonales. La caseta la tenemos encima y la coronamos.












El ánimo no estaba preparado para esto. Esperábamos una buena panorámica pero creo que a los tres nos sorprendió. Llegados a la caseta, hay que desplazarse cien metros más hasta el puntal de la Morra donde está realmente el asombroso balcón. Y digo balcón porque es eso mismo, no es un mirador cualquiera. Bajo nuestros pies un impresionante barranco da una increíble sensación de vacío.







Por mucho que miremos en derredor no encontraremos restos de cerezos y es que probablemente, el nombre de esta impresionante Morra se la pusieron los del lado del Guadalquivir refiriéndose al cerraco que se alzaba justo por encima del cortijo de los cerezos. Visto así, ahora lo entiendo.

Sería extensísimo contar todo lo que desde aquí se aprecia, es mucho. Es interesante destacar en el valle, Coto Ríos y su característico cortafuegos, que no para hasta que se topa con el calarejo de los Villares.











La piedra del Mulón, el Castellón de los Toros y el Recó del Aguasmulas de Las Banderillas.







Los barrancos del Borosa, de la Campana y del Aguasmulas.







La cuerda de los miradores con el Almorchón vigilante al fondo.







Peñamujo apuntando al Yelmo.







El altivo Pedro Miguel.






La raspa del Torraso.







El morrón de Santa María.







Cabañas, la cuerda de los Agrios continuada ya mas cerca con la del Gilillo.









Jabalcaballo, mágica llanura con su Peña Corva, Pardal, Morra en funciones de baluartes.






De la misma peña corva parte una loma que llega hasta nuestra situación, es la cuerda de la Roña coronada de varios puntales, el propio de la Roña, el de los esasperaos y el puntal de la Nava sobre la bonita llanura de la Nava de Diego (Domingo en los mapas) el viejo.







Del otro lado, del que se pone el sol, la campiña salpicada de blancas manchas destacando siempre Torafe entre todas.







Y Mágina, altiva, orgullosa de atesorar en esa corta cuerda las mayores atalayas de la provincia.






Seguro que me dejo cosas, que me disculpen tantos lugares. Recomiendo encarecidamente que, quién allí decida subir, se deje tiempo para mirar.








Tras la fotografía de rigor para dejar constancia de nuestra presencia, toca retirada.







Descenderemos por la misma majá por la que trotamos hace poco, pero ahora en dirección SW buscando de nuevo la pista de tierra a la altura de la fuente del Tejo.






Casi sin darnos cuenta encontramos una sendilla que nos baja cómodamente con la única sorpresa de una vaca de las tantas que por aquí campean a sus anchas, por algo a nuestra derecha hay un laberíntico lapiaz conocido como los Toriles.






Llegamos por fin a la Fuente del Tejo.






tomamos la pista y dirección a Jabalcaballo. En el camino varios resiegos nos dan idea de lo transitado de esta Cañada del Avellano y de que por aquí fue una senda engullida probablemente por el camino que ahora pisamos. Llegamos a la llanura mágica, a lo lejos un grupo de tres vacas se espantan ante nuestra presencia y se van a corretear por la pradera. Allí nos paramos, descolgamos las mochilas y nos disponemos a comer en uno de los mejores restaurantes con vistas de esta sierra. Enfrente, sin moverse, Peña Corva, ¡buen provecho!







Tras el postre, sin dilación, porque echando cuentas nos quedaba el tiempo justo y aún llevábamos dos tareas pendientes, nos encaminamos al lapiaz que separa la Cañada del Avellano de los Chortales. Rozamos las casas de la cañada (las de abajo) cuestión que no gustó demasiado a los cánidos que guardan el cortijo.










Un laberinto nos lleva sin perdida a coronar esta cuerda que de seguirla topa directamente con La Morra, pero nosotros preferimos hoy el terreno cómodo y tras cruzar el portillo nos dejamos caer por la senda hasta el cortijo de los Chortales.














Ya en el vallejo comenzamos a ascender en dirección de La Morra primero, por las tierras buenas (¡demonios! como se pega a la bota).







Luego, por un denso pinar, para finalmente entrar de nuevo en un lapiaz que corona la navilla de La Morra y ¡voilá! ¡la SIMA! El único lugar que dejamos sin revisar el otro día.









Mirándola de frente se advierte el peligro que entraña subir cresteando desde el cortijo de los Chortales, si no se conoce su ubicación puede entrañar un grave peligro de precipitación, sobre todo si hay niebla.

Tras escudriñar su atrio, conformándonos con la emoción de haberla encontrado, nos disponemos a dejarnos caer por la escalera de La Morra cuando un corpulento rubio se acerca a nosotros y en nuestro idioma con acento ¿germánico? nos saluda amablemente y nos cuenta los vericuetos  de la caverna, varias salas que requieren rappel. Le transmitimos que nos sentimos más seguros en el exterior y creo que a tenor de las canas que portamos lo entiende. Se encuentra esperando a que se levante algo de viento para lanzarse con parapente. Le interpelamos por la cueva Carambilla, otro de los objetivos previstos para la jornada. Dice no conocer nada con ese nombre pero nos da pistas de una cueva que rozaremos en nuestro camino, del Agua la llaman ellos ¿será la misma?. Nos despedimos y le deseamos suerte con el salto. Volcamos a la senda y comenzamos a descender por la escalera, como ya dije muy perdida pero aún reconocible y transitable con cuidado, al encontrarse mucha piedra suelta.










Al llegar al final de la escalera, donde la senda de piedra da paso a la de tierra, hay que optar por ir a la derecha, bajando hasta encontrar la que del cortijo Carambilla que se dirige a nuestro próximo destino, el de Eladio. Encontrada esta, solo nos queda seguirla, aunque medio perdida se rastrea bien. Atentos debemos estar cuando llegamos a una nava dentro de este amplio poyo, nos encontramos en la parte más elevada del mismo y desde aquí nos queda ahora descender hacia el arroyo de los Chortales. Un grito extraño surca nuestras cabezas, y no es un buitre...









Si nos asomamos al filo rocoso de esta navilla podemos ver debajo, en la ladera, un pino solitario que tal y como nos indicó ¿Daniel? marca el lugar de la cueva ¿Carambilla? Para acceder a la misma hay que rodear por la izquierda el roquedal y bajar con mucha precaución hasta situarnos a la altura de su abertura. Una buena oquedad se abre al interior. Una bonita cueva esta, no es covacha, aunque seguro que la usaron para resguardar ganado.








Regresamos a la navilla con la satisfacción de haber conseguido otro “trofeo”.







Ya nos queda recorrer este poyo para comprobar que es transitable. Al menos visualmente, espectacular.









Comienza ahora un pronunciado descenso por una umbría del pinar, donde la senda aparece y desaparece pero el camino está claro.






Llega un momento en que advertimos que la senda se hace más clara por la derecha, llanea y se pega al paredón rocoso que cae desde el poyo de los Chortales. Dudamos si continuar nuestro precipitado descenso hacia el fondo del barranco o tomar esta que se nos insinúa más grata. Finalmente optamos por la segunda, que nos llevará derechos a las cascadas que forma el arroyo de los Chortales al abandonar la escalera Romana. Por tanto, estamos arriba de este canalón, si hubiéramos continuado bajando probablemente habríamos salido directamente al cortijo Tarquino o de Eladio.



















Desde aquí, con el camino ya conocido es un “coser y cantar” llegar al coche. Relajados vamos disfrutando de estos preciosos rincones, el “santuario Jipi”, prao de los Chopos, collado de la Cruz.














Llegamos casi anocheciendo a la Fuente del Pino, donde nos detenemos para ver un bonito atardecer de fondo.






Nos vemos en el coche unos minutos más tarde, donde nos cruzamos con el pastor del otro día, que seguro pensaría al contarle nuestros andares que ya estábamos cansurreando de más la zona. Pues amigo, desde aquí te anuncio que volveremos cien veces a cansurrearla porque hemos recorrido un paraje espectacular.











EL VIDEO






DATOS TÉCNICOS


Denominación
SUBIDA A LA MORRA DE LOS CEREZOS
Fecha
09.12.2012

Itinerario
Nava del Rico - Collado de la Cruz - Raso de la Escalera - Escalera del Raso - Poyo Juliana - Pista - Torcales - Morra de los Cerezos - Fuente del Tejo - Jabalcaballo - Los Chortales - Navilla de la Morra - Escalera de la Morra - Cueva ¿Carambilla? - Escalera Romana - Santuario "Jipi" - Prao de los Chopos - Collado de la Cruz - Nava del Rico
Acceso
Carril de tierra situado aproximadamente en el Km 24'500 de la carretera trnsversal de la Sierra de las Villas, tomada desde la localidad de Mogón.
Inicio
Nava del Rico
Fin
Nava del Rico
Tipo de trayecto
Circular (en sartén)
Tipo de firme
 Pista/ Sendero/Carril 
Estación
 Primavera/Otoño/Invierno
Distancia
 18, 82 kmts
Dificultad
 Dificil. Ruta sin señalizar. Tramos sin senda definida.
Tiempo estimado
 8 horas  30 minutos  
Cota mínima
 1.199 mts
Cota máxima
 1.664 mts
Desnivel acumulado
 Subiendo:  876 mts.    Bajando:  876 mts.
Sugerencias
Precaución en invierno en las umbrías, placas de hielo. Es recomendable llevar agua para el recorrido, no obstante hay agua abundante en el cortijo del Raso de la Escalera y en la Fuente del Tejo. Evitar las horas centrales del día, especialmente en el estio. No abandonar basura. No encender fuego. 
Foro
Track
Movil
Cobertura Movistar en buena parte del recorrido, especialmente en las cumbres y en su proximidad.
Mapa

Referencias
Experiencia propia. El Gran libro de la Sierra de las Villas: Gómez Muñoz, J.; Sierras de Cazorla Segura y las Villas. Guía del excursionista. Martín Fernandez, E. Ed. La Serranía.

4 comentarios:

pradomaguillo dijo...

Uf... Por un lado me alegro y por otro estoy abrumado. Me alegro por conocer tan poco de nuestra sierra y ver todo lo que me queda por explorar. Y me obliga a un extraordinario ejercicio de modestia, cosa que nuca viene mal, cuando ves blogs como este. Bien descrita, mejor fotografiada, y transmite las sensaciones de alguien que disfruta mucho con nuestras montañas. De diez.Saludos.

Cabañas dijo...

Mejor descrito el comentario anterior imposible. Estás hecho un maquinón. Preciosa ruta que posiblemente hagamos estas navidades.
A ver si coincidimos estos días y hacemos alguna rutilla juntos.
Un fuerte abrazo.

Gloria Carrilero dijo...

soLo puedo decir gracias por dara conocer la que fue mi casa desde que nací,siento que no podáis ver toda la belleza que esconde tiene una sierra que se llama la Oz del chorro donde se unen los dos cerros sale una gran cascada de agua por todos esos cerros recogía fósiles,solo puedo decir que mi corazón está allí y todas las pinadas las sembraron las personas del hoyo.el palacio para mi era normal entraba y salía cuando quería y acer la siesta en la camas del generalísimo mi amiga y yo.si que reís saver más me podéis preguntar.

Gloria Carrilero dijo...

soLo puedo decir gracias por dara conocer la que fue mi casa desde que nací,siento que no podáis ver toda la belleza que esconde tiene una sierra que se llama la Oz del chorro donde se unen los dos cerros sale una gran cascada de agua por todos esos cerros recogía fósiles,solo puedo decir que mi corazón está allí y todas las pinadas las sembraron las personas del hoyo.el palacio para mi era normal entraba y salía cuando quería y acer la siesta en la camas del generalísimo mi amiga y yo.si que reís saver más me podéis preguntar.